Marc, su vida y sus palabras, a raíz del cáncer que le diagnosticaron, han inspirado la creación de este blog. Este es un espacio para compartir testimonios, lecturas, reflexiones y comentarios entorno a la vida y la muerte, la esperanza, la enfermedad, los duelos, las oportunidades… que puedan servir de consuelo, aliento y estímulo.
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¿Por que a mi?

septiembre 22nd, 2014 | Posted by adminblog in Uncategorized

Soy Rosa M. Servent Pedescoll, un cirujano con vocación de servicio social. Mi opinión sobre el testimonio del jesuita Marc Vilarassau es compartida, pero se podría resumir en admiración, admiración y admiración.

Este reportaje fabuloso nos ofrece un testimonio valiente, de una gran serenidad y lucidez ante una enfermedad muy grave donde nos explica con mucha claridad su camino de lucha y la gran ayuda de la fe.

Es una radiografía del alma tan sincera, pura y dura que, a ratos, golpea. No esconde nada: habla del miedo, la rabia, el rechazo, la incertidumbre, los duelos, la aceptación … Todo el amasijo de sentimientos y emociones que la rodean, no sólo a él, sino también a las personas cercanas .

Marc siente el desfallecimiento del alma pero lo encara con fuerza. Explica cómo su fe le da fuerza no solo para intentar entender lo que vive, sino para transmitirlo a los demás y ayudar con su experiencia a muchas personas en situaciones similares.

La enfermedad lo empuja a vivir un profundo proceso de transformación que él define a través de duelos. También advierte que el sufrimiento no siempre nos hace mejores personas y que concretamente el cáncer a él le hizo ver la vida de otra manera.

El futuro es un enigma para todos pero en la situación de Marc altera todos los proyectos de vida; de golpe la incertidumbre preside todo su cuerpo y su mente surge una nueva experiencia entra en un estado de excepción donde destaca la importancia de escribir, de hacer un testamento espiritual.

Nos habla del duelo de la aceptación de la enfermedad, no con resignación, pero sí de cómo se aprende a integrarla de forma positiva. Del sufrimiento, no sólo del físico -que lo hay-, sino del psíquico y, también, del de relación “No quieres encontrar a nadie; no tienes fuerzas para nada; te conviertes en un espectador de la decadencia de tu propio cuerpo, es una lucha contra un enemigo muy poderoso “.

En este proceso de caída y desfallecimiento es cuando Marc hizo la experiencia de Dios más espiritual de su vida. “Cuando todo cae, el fondo de estas ruinas es hacer la experiencia de Dios, pero es un Dios muy diferente al que habías encontrado hasta ahora … Aquí lo encuentras en la pasividad. Cuando no tienes ningún recurso personal, descubres la eficacia de este Dios, cuya eficacia es la cruz “.

También destacaría la importancia de las preguntas: “rebelarse contra ¿qué? y contra ¿quién? ¿contra Dios? ¿contra el cáncer? ¿Por qué a mí? “. Y con una claridad extrema dice: “Y por qué no yo, ¿cuando hay tanta gente que tiene cáncer?” Tiene muy claro que no hay que buscar culpables.

Nos habla de la dureza, del sufrimiento, del dolor físico y del psicológico que provocan un gran malestar, te vuelven irritable y reaccionas de maneras no habituales en ti. La enfermedad te hace sacar toda la rabia que llevas dentro, lo que él refleja claramente con la expresión: “Yo no sabía que tenía tanta bilis, pero es que estás envenenado y te sale el rechazo contra los otros”.

Refiriéndose al pasaje de la Biblia cuando el rey Ezequías coge una enfermedad mortal y Dios le concede quince años más de vida, destaca que le ha servido para ver y aceptar que la vida no deja de ser una prórroga, una oportunidad de conversión y de agradecimiento por el tiempo vivido. “Para mí, el tiempo que tengo es un tiempo dedicado al agradecimiento. La enfermedad no es lo que mata, sino el pecado de encerrarse en uno mismo. Cuando uno se aísla y se queda con sus miedos, egoísmos y rabia, eso es lo que mata. Lo que salva es salir de sí mismo y darse a los demás, estés enfermo o no “.

Una enfermedad grave puede hacerte más vulnerable y compasivo y esto puede ayudar a sintonizar con el dolor de los demás, pero también existe el peligro de convertirse en una persona cerrada, arisca y cínica.

Hay que aprender a vivir con la incertidumbre, sin esconderse ni encerrarse en uno mismo.

Y concluiríamos con las palabras de Marc: “No hay sufrimiento humano que no esté dentro del corazón de Dios”. “Para mí, morir es dar la vida, dar la vida en nuestra medida. Lo hacemos como personas sanas o como personas que tienen una enfermedad. Esto no cambia “.

Únicamente añadir mi enorme admiración por este testimonio y compartir con Marc que lo que nos cura es acercar nuestro rostro al de Jesús, sintiendo con fuerza su caricia que nos alivia y que da sentido a nuestra vida.

¡Gracias, Marc! Tu enseñanza y tu testimonio perdurarán siempre entre todos nosotros!

Rosa M. Servent Pedescoll

Cirujano

 

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